Desde la librería jesuita a la Biblioteca Nacional de Chile

La Compañía de Jesús fue expulsada de los territorios bajo dominio español el 26 de agosto de 1767. Esto significó un proceso de expropiación de todos los bienes de la orden religiosa, tanto muebles como inmuebles. Entre todos estos, destacaba la librería jesuita de Santiago, catalogada por distintos autores como la más grande de la provincia chilena, y uno de los bienes jesuitas con una de las historias más interesantes.

Real Decreto de Extrañamiento de la Compañía de Jesús, 1767 (Archivo Nacional Histórica de Chile, Fondo Jesuitas de Chile, Vol 7, f. 23-23v)


Desde la Real Junta de Temporalidades, institución a cargo de la expropiación jesuita, se ordenó que la librería debía ser inventariada completamente, para luego cerrarla y prohibir su uso. Esto significó la pérdida de un importante espacio de conocimiento, pero también supuso problemas prácticos, pues los jesuitas no eran los únicos que utilizaban su librería. Desde mediados del siglo XVIII, la Real Universidad de San Felipe utilizaba este espacio para suplir la falta de libros de su institución, por lo que el cierre de esta significó una desvantaja importante para la universidad, lo que es visible en el oficio enviado por su rector al Conde de Aranda, ministro a cargo de la Junta de Temporalidades:

“Con fecha de 2 de septiembre de 1769. me dirigió el D[octo]r D[o]n Manuel Joseph de Salamanca, Rector de la Real Universidad de S[a]n Phelipe de esa ciudad, en nombre de su claustro vna representaz[io]n solicitando se le concediese la librería que poseieron los Regulares de la Compañía en el Colegio Maximo de S[a]n Miguel de esa misma ciudad, en consideración a la necesidad que tenia de ella, y a los ningunos fondos de la Universidad para impender su costo; (…), y que los cinco mil pesos de renta annual asignados a la [mis]ma Universidad, se consumen en el honorario de cathedraticos , secretario, y vn Bedel, sin quedar residuo alguno…(Archivo Nacional Histórico de Chile, Fondo Jesuitas de Chile, Volumen 63, fojas 52 – 52v.)

«Inventario de los Libros encontrados en el Colegio Máximo» (Archivo Nacional Histórica de Chile, Fondo Jesuitas de Chile, Vol 7, f. 295, 296)


En los próximos años serían enviados otros oficios como este, lo que en 1771 consiguió que la Junta permitiera que la universidad se anexara la librería jesuita. Aún así, se instauraron importantes restricciones a esto, siendo las principales que no se podría traspasar ningún libro de teología, ni tampoco ningún texto manuscrito:

“Dixeron que [heran] de Dictamen que de la libreria ocupada en esta Ciudad a d[ic]hos regulares después de Separados los libros Morales y theologicos que contengan doctrinas Laxsas y peligrosas a las costumbres quietud y subordinasion de los pueblos, los restantes se aplicasen al Seminario Consiliár de esta Ciudad que se halla a cargo del Ill[ustrisi]mo. S[eño]r Ob[is]po Della, y q[ue] su SS[eñori]a Ill[ustrisi]ma destinase personas de su Zatisfacz[io]n que practicasen la separasíon de d[ic]hos Libros y que para q[ue] tubiese efecto lo aquí contenído se remitiese este expediente a la real Junta Superior de d[ic]has temporalidades de la Ciudad de Santiago para q[ue] ensu Vista determine lo que fuere de su arbitrio quedando testimonio de esta Províd[enci]a para lo q[ue] conbenga así lo proveyeron y firmaron d[ic]hos señores de que doy fee…” (Archivo Nacional Histórico de Chile, Fondo Jesuitas de Chile, Volumen 9, foja 202v.)

Tras esto, la librería jesuita no tendría mayores cambios hasta 1813. Durante el gobierno de José Miguel Carrera, en pleno proceso independentista, Francisco Antonio Pérez, Agustín Manuel Eyzaguirre y Juan Egaña diseñarían la idea de la Biblioteca Nacional, para lo que usarían como base la librería jesuita, que había permanecido cerrada desde 1808, cuando el inicio del proceso independentista significó la clausura de la Universidad de San Felipe. De esta forma, para el grupo de Egaña se veía como una gran fuente de libros para inaugurar su biblioteca, y al mismo tiempo significaba heredar el peso simbólico que la librería jesuita poseía desde su origen.

De esta manera, la Biblioteca Nacional se fundaba con una base simbólica importante, pues heredaba el valor representativo de la biblioteca de la primera Universidad Real en Chile, así como la de la mejor librería de la colonia, la jesuita. Al mismo tiempo, la importancia que la Compañía de Jesús tenía en el ámbito educativo colonial se veía representado en sus libros, y de esta forma la Biblioteca Nacional se convertía en el nuevo repositorio de este conocimiento. 

Ahora bien, esto no pasaba de ser un rasgo simbólico, pues de la librería original poco quedaba (especialmente luego de la castración sufrida en su traspaso a la Universidad de San Felipe). Además, la colección de la biblioteca fue creada, en gran parte, gracias a aportes personales, entre los que destacaban los del mismo Juan Egaña que donaría 52 libros, por lo que la librería jesuita era sólo una pequeña parte de ésta. Aún así, gracias a ella, la Biblioteca Nacional lograba presentarse al público como un nuevo espacio de saber republicano, pero heredero de una tradición educativa reconocida por todos, la jesuita.

Para saber más al respecto, pueden revisar:

  • Barros Arana, Diego. Riqueza de los Antiguos Jesuitas de Chile. Santiago de Chile: Ediciones Ercilla, 1932. Impreso. 
  • Collier, Simon. ideas y política de la independencia chilena 1808-1833. San- tiago de Chile: Fondo de Cultura Económica, 2012. Impreso. 
  • Cruz de Amenábar, Isabel. “La Cultura Escrita en Chile 1650-1820. Libros y Bibliotecas”. Historia. Vol. 24. 1989. 107 – 213. Impreso. 
  • Enrich, Francisco. Historia de la Compañía de Jesús en Chile, Tomo ii. Bar- celona: Imprenta de Francisco Rosal, 1891. Impreso. 
  • Hanisch Espíndola, Walter. “En torno a la Filosofía en Chile”. Historia. Vol. 2. 1962-1963. 7 – 117. Impreso. 
  • Martínez Baeza, Sergio. El Libro en Chile. Santiago de Chile: Biblioteca Nacional, 1982. Impreso. 
  • Medina, José Toribio. Historia de la Real Universidad de San Felipe de San- tiago de Chile. Santiago de Chile: Soc. Imp. y Lit. Universo, 1928. Impreso.

Podcast CInELA

Hola amigos y amigas! Les queremos presentar nuestro primer capítulo de este nuevo podcast. Nos reunimos (por Zoom) a hablar sobre libros, enfermedades, pestes y virus, de lo que salió una conversación muy interesante y entretenida.

Junto a eso, les comentamos que aún no tenemos un nombre, pero logramos hacer una selección de 4, así que queremos pedirles ayuda, y que voten por el que más les guste. Entre todos los que participen sortearemos la posibilidad de elegir un tema para el podcast!.

Nombres:

  1. Leer al revés
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